Te
amo desde aquel día,
en
que me miraste diferente,
desde
la noche en que tus labios,
me volvieron un demente.
Te
amo desde este instante,
entre
el nunca y entre el siempre.
Te
amo porque no eres mía,
y aun así temo el perderte.
Amo
tu ausente compañía,
amo tu noche todos los días.
Amo
tu figura irreal y eterna en la sombra,
que
se dibujó en mi pared vacía.
Amo
la tristeza escondida en tu alegría,
y ese cabello tuyo que quedó en la
alfombra.
Te
amo en silencio y te amo en tu voz,
te amo, aunque es cosa mía y no de
los dos.
Te
amo desde mañana y hasta ayer,
desde
el alba y hasta el amanecer,
porque
estás aquí y todavía no estás,
porque
talvez, también tú me amarás.

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