lunes, 5 de noviembre de 2012

9 MINUTOS SIN TI





Once y cincuenta de la noche,
tus vanos recuerdos en derroche,
música que no tiene nada que ver,
y un insomnio vano al parecer.

Cambia la canción, no el corazón,
la mente, presente de tu ausente,
las manos vacías, sin caricias,
mis labios fumando un cigarrillo,
ya no son el maldito duendecillo,
que en tu cuerpo halló delicias.

No estás y que mas da,
ni yo estoy, tan sólo soy,
un absurdo epitafio de nuestro ayer,
unas ganas suicidas de volverte a ver,
un idiota que sigue escribiendo,
un muerto que sigue sintiendo.

Once y cincuenta y nueve,
segundo cigarrillo, tercera canción sin sentido,
cuarto verso mal nacido,
y cómplice fugaz de sentimientos que no mueren.

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