Me
miras y ya te estoy mirando,
te
beso y tú ya me has besado,
“Te amo”, al momento recitamos.
Me
revelas y ya te he revelado,
te
acaricio; ya me has acariciado,
“Te amo”, al momento realizamos.
Primero
nuestros cuerpos,
empiezan
conociéndose.
Ya
luego los secretos,
verdad transformándose.
Repentino
el silencio, se vuelve suspiro,
y
los dulces toques, suaves gemidos.
El
hervir de la sangre derrite la piel,
juntando a dos almas, en un solo
ser.
Juntos
rompemos el hilo existencial
y
empezamos un viaje sobrenatural.
Me
llevas por un camino que anduviste ya
y luego por el mío, te empiezo a
llevar.
Llegando
así a un mundo, sólo de los dos,
en
donde el hablarse, no es cosa de voz.
Se
requiere un eco constante de miel,
expresando amor en un mutuo placer.
De
pronto, la fusión es absoluta,
tu
tierra tiembla, mi volcán explota,
y en
cinco segundos caigo en realidad,
mientras abrazado, te espero bajar.

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