lunes, 5 de noviembre de 2012

AMARGO DOMINGO



 
 
Hoy en medio de un mocaccino
y un frío de domingo en la tarde,
me encuentro atinado en desatino,
y con una conciencia que me arde.
Pateo una piedra con mi bota derecha,
mientras maldigo al ángel asesino,
que fijóse ayer en mi destino
y al corazón le lanzó una flecha.
Tiro mi cigarrillo acabado al río,
pregunto que sentirá ella ahora,
miedo, confusión, ira o hastío.
Y me prendo otro, sin demora.

Yo me siento tan triste y estúpido,
como dormido y a la vez tan lúcido,
contando diez mil pedazos de latidos,
que por su silencio fueron omitidos.
¿Que hacer ahora? Ha terminado mi café,
pero no estas ganas de volverla a ver,
Talvez finja una vez más y más de cien,
que no pasa nada, que todo esta muy bien.

Pero cuando la luz vuelva otra vez,
su oscura sombra sé que extrañaré,
y al recordar su dulce bella voz, 
olvidaré de ella, el amargo adiós.

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