Amor mío…
Te escribo esta carta sin el
fin de molestar, sólo te he querido comentar, algunas cosas que me han sucedido,
después de tu adiós, abruptamente decidido y quiero que sepas que aunque me
haya dolido…
Aún guardo en mi pecho, todo lo
arrecho que me tuviste en tu lecho y es por eso mi despecho al mirar…Tus
caderas que solía acariciar, tus pechitos que parecen bailar como dos bolitas
saltarinas de billar.
Hoy te has ido, y por eso he
decidido volverme un invertido y aunque parezca divertido mas bien es
bochornoso y luego doloroso, tener que soportar, a un apestoso diciéndome
susurrando, todo lo que le va provocando mi nueva forma de ser…y complacer.
Pero aunque ahora me gusten los
hombres, aún recuerdo tu nombre y que un día no te asombre, si de nuevo me
vuelvo a voltiar, y una vez más vuelva a acariciar las curvitas de otra mujer,
que ojalá y Diosito quiera, me sepa comprender, aceptar, respetar y de vez en
cuando maltratar.
Pues así de esta manera sincera
no te extrañaré, ya que con ella recordaré, todos los golpes que me solías dar,
los mismos que me llegaban a excitar y así podía lograr… una erección.
Pero una de corazón, rígida,
vigorosa, mágica y preciosa que entre muchas otras cosas me concederán al fin
la felicidad, aunque pa´decirte la verdad, sé que nunca encontraré nadie igual
a su mercé.
Así que mejor me mato, retiro
un cordón a mi zapato y lleno de arrebato, me trepo como un gato, al balcón de
tu casa…Sólo así comprenderás que es lo que pasa, mi amadísima Tomasa.
Y en la mañana al despertar,
allí me lograrás encontrar, colgado, con un nudo bien atado a mi cuello
amoratado y esta carta de despedida.
Explicándote mi vida todo lo
que te he querido. Bueno, con esto me
despido, esperando que hayas entendido, todo lo mucho que por ti he sufrido.
Atentamente:
Tu Ex marido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario