
Hoy que la tormenta al fin, ha pasado,
que ya tanto te he sufrido y he llorado,
que he amado y maldecido tu nombre,
me doy cuenta que ya soy otro hombre.
Y a pesar que mi corazón todavía sienta,
y aunque mi alma, de eso se arrepienta.
A pesar de que mis ojos, sean más tristes,
en sus noches de sueño tú todavía existes.
Te llevo en cada desespero de mi piel,
en cada amargura como la dulce miel,
en cada alegría como una advertencia,
de que es mejor esperar con paciencia.
Me has cambiado y no sé si para bien,
era bueno enamorarse siempre al cien,
entregarle la vida entera a unos labios
como fueron ellos, tímidos temerarios.
Hoy yo soy otra persona y eso te lo debo a ti,
tal vez si vuelves y me buscas no estaré aquí,
seré alguien mejor o peor, por tus decisiones,
de con tanta gana, revivir y matar corazones.
que ya tanto te he sufrido y he llorado,
que he amado y maldecido tu nombre,
me doy cuenta que ya soy otro hombre.
Y a pesar que mi corazón todavía sienta,
y aunque mi alma, de eso se arrepienta.
A pesar de que mis ojos, sean más tristes,
en sus noches de sueño tú todavía existes.
Te llevo en cada desespero de mi piel,
en cada amargura como la dulce miel,
en cada alegría como una advertencia,
de que es mejor esperar con paciencia.
Me has cambiado y no sé si para bien,
era bueno enamorarse siempre al cien,
entregarle la vida entera a unos labios
como fueron ellos, tímidos temerarios.
Hoy yo soy otra persona y eso te lo debo a ti,
tal vez si vuelves y me buscas no estaré aquí,
seré alguien mejor o peor, por tus decisiones,
de con tanta gana, revivir y matar corazones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario